Gracias
A veces es difícil ser yo. Mi alma usa en su fuero interno un idioma que no existe y que se vale de ritmos, figuras y colores, en vez de palabras. Y si las ideas me llegan en forma de paisajes y constelaciones en movimiento, los sentimientos ni se diga.
Cuánto me cuesta encontrar los puentes para expresar algunas cosas que se amontonan en la punta de mi lengua y no saben cómo abrir sus alas y volar.
Por eso atesoro la quietud y el silencio. Ya he escrito sobre esto en mi idioma. Pero aquí esta la razón nuevamente, en el tuyo, de por qué hice una balsa con sólo un puñado de gestos y un par de miradas para naufragar a gusto en este mar de gente.
Así que gracias por venir a mi balsita para entenderme y darme tu mano, aunque se hunda un poco y a pesar de todo.


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