Hacer lo correcto

Más alla de las risas y de los tropezones está lo correcto.

No puedo controlar el viento ni enojarme con la lluvia por cambiar mis planes.

Hay tantas cosas que se me salen de las manos. Tantas que no salieron cómo quería.

Pero también... tantas que disfruté sin haberlo planeado. Saltos al vacío que terminaron bien. Noches en que tuve que apretarme con las manos el estómago para no morirme de la risa. Noches de vino y rosas que no calculé. 

¿Acaso merecía tanta dicha cuando llegó o fue el haber llorado tanto la justa consecuencia de mis errores?

No lo sé. Lo que puedo decir es que esas cosas fueron los vientos de mi vida. A veces me llevaron a un día de fiesta en un puerto seguro. Y otras veces me llevaron a donde no quise por más que me esforcé.

Y claro que creo que recogemos lo que sembramos... pero no por regar mucho la semilla, ésta va a crecer más rápido. Ni la vida nos ahorrará el calambre de un fracaso solo por ser buenas personas.

Ni el placer ni el dolor nos pertenecen... sólo las decisiones que tomamos. No sabemos lo que va a pasar. O si esa grandiosa idea saldrá cómo queremos. Lo unico que tenemos es la oportunidad de hacerlo bien. De saber que lo dimos todo. Que pusimos el corazón. Que al margen de los vientos, lo hicimos de cuadro de honor.

Porque solo hay una forma de fallar y es no haberlo intentado nunca. Y sólo una forma de hacer las cosas siempre bien... la correcta. 

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