Lo estás logrando
Últimamente no se despega de mí. Creo que soy su persona favorita.
Donde quiera que me siente allá va y se acuesta en mis piernas. No importa si hay otras personas en casa... ella sólo está donde yo esté. Y duerme donde pueda verme.
En estos días le compré un alimento que no le gustó y literalmente prefería morir de hambre. Pero antes me declaró la guerra, obviamente. Se despertaba temprano y empezaba con su alegadera, a aruñarme, morderme, hacer parkour con mi estómago. Y lo logró; tuve que ir a comprarle el cuido de siempre y regalar el otro.
Ya estamos en paz. Pero sigue despertándose muy temprano y viene a acostarse en mi pecho. A ronronearme. Y a lamerme la barba. Ya lo hacía antes pero estos días lo hizo con una delicadeza y un fervor casi religioso, mañana tras mañana. No se si han tocado la lengua de un gato. Es carrasposa. Y a veces me lame tanto que me lastima. Literalmente casi me lija. Me pregunto si sea buen exfoliante. Pero su amor es sincero.
Creo honestamente que intentaba consolarme, como si supiera que algo me pasaba. ¿O cómo explicas que uno de los animales más antipáticos del planeta de repente me trate cómo su cachorro recién nacido? Creo que tenemos una conexión especial e intenta enseñarme algo.
Aquí acabó de despertarse para acomodarse más cerquita de mí. Sobre mi brazo. Hace unos ruidos raros. Cómo si tuviera una pesadilla. ¿Una pesadilla gatuna? No lo sé. Pobresita. He notado que no le gusta que esté mucho tiempo con los dispositivos.
En fin. Solo quería darte las gracias, Madi. No se exactamente lo que haces, pero lo estás logrando. Y no me duele que no puedas leer este post. El lazo que tenemos no necesita de más palabras.

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