Mi mayor felicidad
Para muchos la felicidad es imaginar qué los haría sentirse seguros, libres y dichosos. Y luego perseguir esa imagen.
Pero esta idea plantea errores como el de "seré feliz cuando", donde la felicidad ocurre en un futuro ideal que podría no llegar. O el de no saber que hacer luego de lograr todo lo que se quería.
El error básico es pensar que podemos tener nuestra propia definición sobre la felicidad y olvidar como estamos conformados a un nivel más profundo.
Por eso me gustó recordar hoy este pequeño e intrigante secreto: "Haz de Jehová tu mayor alegría y Él te dará los deseos de tu corazón". (Salmo 37:4)
Un niño puede creer que comer muchos dulces lo hará feliz. Pero sus padres conocen la línea que separa al dolor del placer.
Como dice un amigo; madurar no es dejar de reír, sino saber cuando hacerlo.

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